Jimi Hendrix: brillante, fugaz, eterno

Jimi escucha a Roger Daltrey tartamudeando (intencionalmente) la letra de My Generation, himno de la juventud de los sesenta. The Who no va a cerrar su set tirando flores. Keith Moon le está pegando a la bata como loco, mientras Entwistle sienta las líneas de bajo, dando una base perfecta para que Townsend destruya su guitarra, no sin antes pasar los trastes por el estante del micrófono. Townsend sale sin hacer reverencias y Keith le da una patada a la bata para cerrar el set. El logo de “The Who” en el bombo de la bata rueda por el escenario de Monterrey. Ahora es el turno de Jimi.

Este es el año 1967. Jimi es desconocido en los Estados Unidos, a pesar de haber tocado en varias bandas, inclusive con Little Richard, nada lo prepara para opacar a The Who.  Arranca con Killing Floor en lo que sería el inicio de un concierto legendario. Foxey Lady, Like a Rolling Stone, Hey Joe… intenso feedback y riffs hipnóticos, sacando sonidos demoledores en todas las posiciones y con todas las partes del cuerpo.

Primer solo de Hey Joe, ignora a su dentista y enloquece a las mujeres, tocando un solo con sus dientes mejor de lo que muchos tocan con las manos. Para el segundo solo saca unas líneas pirotécnicas llevando la guitarra a sus espaldas. Pero Jimi tomaba lo de ser un guitarrista pirotécnico en serio. Para cerrar, con el clásico Wild Thing decide quemar su guitarra, en una especie de sacrificio místico, para delirio del público y furia de Keith Moon quien dice a Townsend: “Sos un idiota, como no pensaste en eso antes”. El resto es historia.

De todos los astros del rock, quizá ninguno fue tan brillante ni tan fugaz como Jimi Hendrix. En tres años desde su meteórico ascenso hasta su trágica muerte en 1970, saco tres álbumes de estudio y dejo material para varios más que siguen apareciendo de tanto en tanto.

Cuando una estrella es demasiado grande, estalla al convertirse en supernova en un asombroso espectáculo de luz que perdura en el espacio para después convertirse en material que será la materia prima para nuevas estrellas. De la misma forma la herencia de Jimi superó su humanidad y aun es percibida en varios guitarristas que lo citan como su influencia.   Hoy hubiera cumplido setenta tres, pero se unió involuntariamente como tercer miembro al club de los 27 años, detrás de Robert Johnson y Brian Jones.

https://youtu.be/8XlatbZ5k-k

Dalí dijo que preferiría pintar malos cuadros para no morir tan joven como Velázquez, Jimi hizo caso omiso y rockeo hasta su temprano ocaso. Mis oídos están satisfechos con eso ¿Y los tuyos?

https://youtu.be/JJx5626euOo

Texto de Juanma Torales.

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Meii Ayala

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