La Vela 20 años, festejar para sobrevivir

Sábado de noche, cielo despejado, clima más que agradable… la jornada se prestaba para algo memorable. Como cada fin de semana, el centro se iba llenando de gente lentamente aunque esta vez se sumaba un nuevo punto de encuentro para los amantes de la música: El Parque Bicentenario de la Costanera de Asunción. ¿El motivo? Había que festejar los 20 años de La Vela Puerca.

Banderas y remeras de La Vela adornaban una costanera que ofrecía una linda vista que, acompañada de una brisa, invitaba a amenizar la noche con algo de aclohol; vinito, ferné, birra, hay para todos los gusto. Alrededor de las 22 horas los muchachos de Eje empezaron a subir el volumen de la noche, con una propuesta musical que combinaba estilos como el reggae y el ska.

Con un público ya entrado en calor y cada vez más ansioso, La Vela arrancó con temas de su más reciente trabajo Érase (2014), anticipando un gran viaje en el tiempo. Sin Avisar, Calle Adicción, Soldado de Plomo, y ¿Ves? fueron los elegidos para arrancar. Luego del primer cuarto de hora, el Enano Teysera saludó al público local y luego de unas breves palabras de agradecimiento, Sobre La Sien desató el primer gran descontrol de la noche. Pasamos la primera media hora de show con Todo El Karma, La Teoría y Polidoro, los temas elegidos para recordar el disco disco Piel y Hueso (2011).

Siguiendo nuestro viaje en el tiempo llegamos al 2007 para escuchar Clones, del disco El Impulso (2007). Siguieron Colabore, Fragil y La Sin Razón, levantando una gran polvareda mientras las rondas y pogos se iban armando en el medio del público. Y hablando de pogos, ni te cuento lo que fue durante Llenos de Magia. ¡Que se den cuenta que estamos cerca! . De Atar sirvió para desacelerar un poco, antes de llegar a los temas más tranquilos de la noche, los himnos Va A Escampar y Zafar, ambos coreados íntegramente por todos los presentes. Así pasaba el momento de A Contraluz (2004), uno de los álbumes mas aclamados de La Vela, cuyo momento en el concierto fue representado perfectamente: un kilombo de muchas emociones al mismo tiempo.

No podemos dejar de mencionar el gran gesto de la productora y de la banda para invitar a unos pibes al escenario a la hora de tocar Zafar. Acá va la historia resumida (?):

Ya estábamos llegando al inicio del nuevo milenio, allá cuando La Vela sacó su segundo disco De Bichos Y Flores (2001). Los elegidos para recordar de este disco fueron los populares Rebuscado, Paren Hoy, Madre, Por Dentro y Por La Ciudad, con esta banda amiga que nos aguanta el corazón. Merecido descanso para la banda que tocó sin para por aproximadamente una hora y media. Antes del encore, el público estaba más enérgico que nunca:

Haciéndose Pasar Por Luz avisaba que la memorable noche estaba por llegar a su fin, no sin antes desatar el mayor pogo de la noche con El Viejo. ¡Que manera de levantar polvo, viejo. Vamos La Vela!

“Es una historia sin principio ni fin” cantaban los uruguayos en El Profeta, penúltimo track de la noche. Se despide la banda, saludan, hacen la foto grupal pero ya todos sabemos como termina la historia ¿no? Vuelve el Enano para tocar la canción mas esperada de la noche. La Vela tiene muchos himnos, pero José Sabía es el mayor de ellos, sin dudas.

Y así fue que La Vela y el púlico local se disfrutaron por dos largas horas, demostrándose el cariño, la admiración y el respeto mutuo que ambos se tienen desde hace 20 años. La Vela es feliz en Paraguay y Paraguay es feliz con La Vela. ¡Que sean 20 años más, festejando para sobrevivir!

Foto de portada: Merce Barrios.

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Meii Ayala

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