Posted on / by Mei Ayala / in Rewind

Silla Cable, Campo y Tereré, un poco de calma en medio del kilombo

Si, hay días que este país ya no da más. Hoy es uno de esos días. No hay luz, no hay agua, dependemos de una lluvia para no terminar todos incendiados y nuestras autoridades… ni hace falta mencionar sus cualidades.

Tal vez en momentos así, es que la música efectivamente nos salva, esa frase tan cliché como cierta. Es verdad, puede no hacer mucha diferencia en ninguna de las situaciones mencionadas al inicio de esta nota, pero puede hacer un cambio en tu cabeza. Puede ser tu pequeña dosis de paz mental en medio de tanto sarambi y para eso, hoy tenemos el disco perfecto.

Hace 10 años Miki Napout daba un giro completo a lo que había sido su carrera musical hasta el momento. Recordemos que Miki lideraba el proyecto de nü metal melódico (?) Eterna, una banda que tuvo su momento de gloria allá por finales de la década pasada y que combinaba pesadas guitarras con melodías muy oscuras. ¿El siguiente paso? Agarrar la guitarra y sacar un disco casi acústico.

Silla Cable, Campo y Tereré (2011) se tituló la primera aventura solista de Miki  y su principal compañera fue una guitarra. La idea era sacar un disco con canciones íntimas y buscar un sonido que transmita esa misma sensación. La temática del album nos ofrece una introspección que gira alrededor de temas como el desamor, las despedidas, lo vertiginoso del mundo que nos rodea y otros divagues por ahí.

Isla Urbana había sido el sencillo elegido para promocionar el disco y realmente fue una excelente elección ya que resume perfectamente la esencia del disco.

La producción estuvo a cargo de Afi Ferreiro quien apeló a una formula tan vieja como efectiva para generar ese ambiente íntimo al momento de la grabación: guitarra y voz. A lo largo del disco nos damos cuenta que estos elementos serán los protagonistas durante este breve viaje al que luego se incorporarían los arreglos finales que estuvieron a cargo de Rodrigo Quintas (piano), Bono Salas (coros), Álvaro González (guitarra), Jorge Melgarejo (bajo) y Lucas Toriño (percusión)

Con apenas 43 minutos de duración, este disco es ideal para parar un poco la cabeza y hacer una pausa en medio del kilombo que nos toca vivir. Es necesario entender que a veces está bien tomarse un tiempo para sentarse en una silla de cable, relajarse y no hacer nada más que escuchar buena música acompañado por un frío tereré. Después podemos seguir intentando salvar al mundo.

P.D: Seguimos esperando ese segundo disco, amigo.

Si no tenés spoti, tranqui, también podés escuchar todo el disco en YouTube.

AVISALE A LOS PERROS: